EL PROCESO DE ESCRITURA ESCOLAR

La enseñanza de la composición escrita en una comunidad de práctica específica, como lo es la escuela, es una actividad que debe realizarse, tomando en cuenta, la relación que se establece entre los elementos cognitivos, sociales y emotivos de cada uno de los integrantes que actuan en este proceso áulico.

sábado, 3 de marzo de 2012

¿que es la lectura?


¿Qué es la lectura?
Leer un libro literario implica algo más que transportarnos a los mundos que sugiere, más que extasiarse con  un poema o sentir placer con el hecho de cerrar el libro una vez descifrada la historia, leer es una actividad  que se aprende, se ejercita y se fortalece cada vez que se le da vuelta a la página de ese ejemplar que por capricho, curiosidad o simplemente tarea escolar se ha impuesto como objetivo explorar.
            Pero, la escuela  ¿tiene claro los objetivos de la enseñanza de la lectura? ¿Tiene claro la noción de lo que significa leer desde una perspectiva  hermenéutica? ¿Cuál es el verdadero significado de  leer? ¿Por qué a los alumnos les es difícil reflexionar un texto? ¿Elaborar discursos nuevos a partir de la lectura de otros es el fin o un ideal de la educación? Estos cuestionamientos son  complicados de responder, pues engloban varias respuestas, todas ellas unidas por el lazo de la búsqueda de nuevos conocimientos que modifican nuestra perspectiva de la realidad.
            Sin duda alguna, el espacio sociocognitivo que abarca el concepto de lectura tiene un trasfondo histórico, Gubern (2010), señala el proceso evolutivo del pensamiento que los hombres primitivos lograron y como esa transformación cognitiva culminó en el desarrollo de un lenguaje verbal articulado, plasmado en signos, en principio icónicos hasta perfeccionar un lenguaje  simbólico, para Gubern el lenguaje verbal es “una habilidad específica para el pensamiento y la comunicación social en el nicho biocultural humano” (Guber, R: 2010, 19),
Así, se asume que el ser humano es un ser biológico con capacidades intelectuales superiores, propietario de habilidades lingüísticas cuyo potencial no tiene limites y está en constante evolución, la escritura y la lectura son los inventos que caracterizan la evolución del hombre a través del tiempo y en este devenir histórico están  marcadas las etapas  del desarrollo social, cognitivo y cultural del hombre.
 La lengua, en su diversidad expresiva (incluyendo los nuevos lenguajes multimedia) es el medio por el cual el ser humano  expresa e interioriza la visión del mundo que ha construido en ese proceso histórico social, es una convención aceptada por los miembros de su comunidad, es el medio de interacción y de preservación  de su cultura. La evolución de la escritura y la lectura permite escudriñar los cambios del pensamiento, las representaciones de una realidad cercana o alejada de la nuestra.
La lectura, es una práctica social no fácil de acceder, la escuela, ha sido por tradición, la institución responsable de  formar ciudadanos  capaces de  expresarse en un lenguaje escrito en una sociedad letrada donde  para cumplir ciertas “responsabilidades cívicas y disfrutar de ciertos derechos sociales” (Manguel, A: 2007), el individuo necesita tener herramientas básicas para poder  descubrir  el código que la comunidad ha acordado como la más idónea para poder establecer relaciones de diversa índole.
Las comunidades discursivas  se desenvuelven en diferentes campos de acción, que visto desde la sociología son “espacios estructurados de posiciones… cuyas propiedades dependen de su posición de dichos espacios y pueden analizarse en forma independiente de las características de sus ocupantes” (Bourdieu, P: 1990, 135). El campo escolar, se caracteriza por tener  espacios  multidisciplinares, la lectura no puede abordarse de forma universal, dado que el estudiante se enfrenta a diversos espacios conceptuales, donde la adaptación depende en gran manera de la apropiación que se realice de cada uno de ellos mediante el desarrollo de habilidades cognitivas para comprender el lenguaje que cada campo disciplinar requiere.
Siguiendo a Bourdieu, existe una separación de clases en todos los campos, la enseñanza de la escritura y la lectura no escapa a esa distinción, pues la educación que reciben las clases  menores no es semejante a la de los grupos de clase alta, dado que, la educación es visto como un capital reducido a unos pocos, dirigido a  aquellos quienes poseen en su entorno  un capital económico, político, cultural y social  sustentable ante aquellos que no lo tienen.
Entonces, la educación que tienen las masas, está diseñada para marcar las clases sociales, los objetivos que tiene el binomio de enseñanza-aprendizaje está supeditado a anclar a los estudiantes en una estructura social clara de pertenencia, no es fortuito el hecho de que sean pocos aquellos quienes logran ascender a una clase superior de conocimientos y puedan apropiarse de campos difíciles de acceder como el de la ciencia.
 La escuela, hace clara una diferencia: la cultura dominante y la cultura dominada, según el  hábitus con que los estudiantes hayan estado en contacto en su desarrollo social, cultural y escolar. Entendemos al concepto como “el cúmulo de técnicas, de referencias, un conjunto de ´creencias’…de las disciplinas y que son a  la vez condición para que funcione el campo” (Bourdieu, P: 1990, 136).
El hábitus es determinante en el proceso de lectura, las prácticas y los valores de los lectores se ven reflejados en la interiorización (o no) del texto, los signos que descifra, contienen una significación, una construcción de la realidad sujeta a las creencias apropiadas de su entorno social.
Por ello, la escuela necesita modificar los ideales que sobre la lectura se ha forjado, no puede seguir enseñando a leer desde una postura decodificadora ni de velocidad, asegurando que dichos procesos aseguran la comprensión del discurso escrito, Olson agrupa en  seis apartados, los prejuicios que sobre escritura y lectura significan culturalmente: 1) la escritura es la transcripción del habla. 2) la superioridad de la escritura con respecto al habla. 3) la superioridad tecnológica del sistema alfabético de escritura. 4) la escritura es órgano de progreso social. 5) la cultura escrita es instrumento de desarrollo social y científico. 6) la cultura escrita implica desarrollo cognitivo (Olson, D: 1998) y me atrevo a señalar una más; la sacralización  del modelo literario como ideal de perfeccionamiento escrito.
Es interesante la desmitologizacion  que de la lectura  Olson señala, dado que dichos supuestos se han postulados como verdaderos y, generalmente, hemos atribuido valores culturales y sociales al acto de leer, sin embargo, los estudios que realiza sobre las culturas ágrafas demuestran que la cultura establece la construcción del significado ante una acción social.
La práctica lectora es un proceso cognitivo que supera la barrera de la decodificación, la búsqueda del significado no literal será construida desde una subjetividad, del yo, para tal fin, el autor  emplea recursos metalingüísticos como la puntuación para tratar de transmitir el tono adecuado a la intención que desea manifestar y tratar de recobrar lo que se pierde en esa transición de la locución al acto ilocutivo, sin embargo, cuando el lector se enfrenta al texto, se establece un diálogo entre el discurso y él y sucede lo que Olson denomina  la “muerte del autor” (Olson D: 1998).
Surge entonces la  interpretación del lector del texto, dicha interpretación como ya he mencionado, se sujetará al pensamiento subjetivo del lector y la forma en que podemos hacerlo es a través de la apropiación de la realidad que sugiere el texto y que construye el lector a partir de su visión del mundo.
 La hermenéutica es la teoría que nos sirve de apoyo para poder entender el significado real o la relaboración de discursos escritos, la comprensión de los textos no sólo se queda en un nivel de percepción, sino que se alude a la construcción que del fenómeno realiza el lector. Para lograr la interiorización del significado se necesita desarrollar habilidades complejas de pensamiento y para ello el docente debe desplegar los conocimientos que sobre la teoría identifica.
La relación que existe entre el texto y el lector se afianza cuando el receptor identifica la estructura del texto, y reconoce que en su totalidad es una red discursiva que  hay que desentrañar para tener la posibilidad de comprender e interpretar a partir de los referentes intelectuales que el lector posea  “esa es la tarea de la lectura como interpretación” (Ricoeur, P: 2001, 130).
La lectura no tiene una sola significación, la verdadera asimilación resulta en la construcción de un “nuevo discurso al discurso del texto” (Ricoeur, P: 2001, 140). Orientar a los alumnos a la reflexión discursiva no es un paso fácil de realizar, puede ser que sea un ideal, pero sólo el ejercicio constante demostrará el avance cognitivo de apropiación y recreación del destino del texto.
Leer es el arte de descifrar lo no dicho  en el texto, es realizar  un acto perlocutivo, la tarea de la educación no termina en una instrucción decodificadora, por ello se necesita en primer lugar, conocer una teoría de la recepción para identificar los alcances de  la relación que se establece entre el texto  y el lector, así como la función  primordial que éste protagoniza en la búsqueda de la construcción de una significación más reflexiva anclada a las capacidades cognitivas y a los marcos de referencia socioculturales.  La tarea es un camino largo pero  necesario iniciar.





BIBLIOGRAFÍA
Bourdieu, Pierre (1997). Razones prácticas. Barcelona. Anagrama.
Gubern R. (2010). Metamorfosis de la lectura. Barcelona. Anagrama.
Olson, David R. (1998). El mundo sobre el papel. Barcelona. Gedisa.
______________(1990). Sociología y cultura. México. CNCA/ Grijalvo.
Ricoeur, Paul (2001). Del texto a  la acción. México. F.C.E.